Fizz Ideas · Archivo 2015–2023
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Alfabeto móvil con LSE

Edad · desde 3 añosPiezas · 98 cartas de 45 × 40 mmMaterial · madera recicladaFicha documental · Sin venta

El alfabeto dactilológico de la lengua de signos española convertido en un plano de creación de palabras, simultáneamente en signos y en castellano.

Conjunto de 98 cartas de 45 × 40 mm y un grosor de 3 mm, en madera reciclada, con información grabada por ambas caras: el alfabeto dactilológico y las grafías correspondientes a cada signo en mayúscula, con un perfil para seguir con un lápiz de madera.

Se presenta en una caja de ensambles de abedul, que evita el uso de colas y objetos punzantes para su montaje.

Ficha documental · No disponible para la venta
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01 ¿Qué es?

Conjunto de 98 cartas de 45 × 40 mm y un grosor de 3 mm, en madera reciclada, con información grabada por ambas caras: alfabeto dactilológico de la lengua de signos española y las grafías correspondientes a cada signo en mayúscula, con un perfil para seguir con un lápiz de madera.

Se presenta en una caja de ensambles de abedul, que evita el uso de colas y objetos punzantes para su montaje, y que funciona como plano de creación de palabras simultáneamente en lengua de signos y en castellano.

02 ¿Para quién es?

Herramienta orientada a niños y niñas a partir de tres años para trabajar tanto la conciencia fonológica como la aproximación a la lectoescritura y a la formación de palabras, apoyando la segmentación fonética en la lengua de signos.

De este modo, se convierte un concepto intangible —el fonema— en algo físico —el signo dactilológico— y se favorece así su asimilación.

Manos de un niño colocando las cartas del alfabeto móvil en la caja de ensambles

03 ¿Qué desarrolla?

Se trabaja la conciencia fonológica —léxica, silábica y fonémica—, lo que requiere el desarrollo de habilidades fonológicas, puesto que son estas las que facilitan la reflexión y la capacidad para manipular las unidades del lenguaje hablado.

Este proceso implica un nivel de abstracción que se ve facilitado con el uso de recursos de carácter visual —en este caso, la lengua de signos—. Nos permite:

  • Aumentar la coordinación ojo-mano, por lo que se forman indirectamente las bases para la lectoescritura.
  • Favorecer la precisión de los movimientos.
  • Mejorar el control del propio cuerpo.
  • Favorecer los procesos cognitivos básicos: percepción, atención y memoria —espacial, visual y táctil—.
  • Favorecer la eliminación de barreras de comunicación con personas con diversidad funcional sensorial.
  • Concienciar a los niños y niñas sobre la diversidad funcional.
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Conjunto completo del alfabeto móvil con LSE: caja de abedul y cartas del alfabeto